|
|
“EN LA SENDA DE PASTO”
A veces los pájaros son una lejana herida violenta y extensa como un mar sublevado entre las rocas, y el aire es una abundancia en la garganta cuando una mujer desata vientos prisioneros. A veces el pasto crece a pesar de tanta muerte que la tierra cobija en su espumoso manto, y Dios es la sangre indignada de un aborto que niega los aromas de la clorofila a un párpado que quiso parpadear su primavera. A veces el hambre, es un niño y una carne doblegada, y yo entonces quiero ser el hueso, ser nervio ser inmundicia de aquel injusto pecho aquella mano, la uña más pequeña de donde se aferra mi impotencia A veces la televisón es una alegría despiadada y el sol una traición que llega muy a tiempo, cuando los diarios ya se han publicado y en occidente, fusilan al último humanista. A veces no me alcanzan dos mil años de historia para entender tanta persecución del hombre por el hombre, y sin embargo la luna sigue acaparando enamorados que perpetúan esta vieja cadena de sudores revueltas, sueños, costumbres y buenas intenciones. A veces el rocío es una insolencia sobre la hierba de los campos donde yo he llorado la insolente mayoría de artefactos luces y estadísticas que hicieron olvidar aquello de un beso por primera vez.
A veces no me explico porqué, la única bandera del planeta no es el cielo; que no necesita mástiles ni vientos, y porqué no le declaramos la paz a esos odios que nos vienen de regalo y por herencia. A veces las olas se disfrazan de árboles y los gorriones son amores indecisos que rehuyen mi piel por decir que aún no te conozco.
A veces tu pelo es miel despeinada en las praderas, donde hay flores altas que ignoran el terror inmenso de un hongo radioactivo y homicida que desaparece conjurado por mi boca cuando tus senos son un par de silvestres oraciones.
SERGIO ANDRÉS SCHIAVINI SCHNACK Témperley-4/86 |