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MEMORIA DE SERGIO(En recuerdo de Sergio Schiavini, poeta)
De la memoria al olvido hay solamente dos pasos y del crimen al castigo una eternidad sin brazos.
El poeta entró al bar, como todas las noches, saludó, sin dudas con una sonrisa sencilla.Sin aspavientos se acomodó en su sitio. Rozó con el índice de alguna de sus manos, tal vez con toda la mano derecha, la lisura gastada de la mesa, y jugó con una gota de agua que, al rodar, cambió de forma. Como cada noche, volvió sus obsesiones hacia la madrugada, y pudo sentir la proximidad de su brillo victorioso. Algunas personas hablaban y otros se amaban sin hablar en una mesa próxima. Como cada noche, bebió algunos tragos, y tal vez repasó los rostros de la gloria y de la infamia, la angustia de sentir la soledad como compañera, y la armonía de escribir (no lo sabemos) algún fragmento de su último poema, en el que con seguridad nombraba, en cualquiera de sus formas posibles, a la noche. Así anduvo, derivando como un avezado piloto, por el mar conocido de su noche. Y anocheció el mismo de amores cotidianos y antiguos, y tal vez recordó la primera mujer que sus brazos contuvieron. Alguna música había, pero seguro que él no la recuerda, ocupado como estaba en encontrar cada palabra y estrellarla en su sitio sobre el papel borroneado. A partir de allí todo se vuelve confuso. Nos dicen que la violencia entró en su recinto sagrado, en ese bar que había sido la casa de su poesía, penetró la violencia vestida de suburbio, de orilla, exigiendo tantas cosas. Y después Sergio vió por el reflejo de un vidrio cómo esa otra violencia vestida, uniformada, disfrazada de ley entraba en ráfagas oscuras, saltando en astillas el altar completo de su poesía. No sabemos si recuerda el metal hirviendo en su cráneo de amante. No sabemos si lee estas lineas por sobre nuestro hombro. Sabemos que su madre, lejos de morir con él, hizo de su vientre un músculo, y de ese músculo una bandera. Y enciende cada mañana la noche que descifrara su hijo, el poeta asesinado, y junto a otras madres que fueran insomnio de fiebres y tetas, va sembrando ombligos donde la muerte pone huesos, y alimenta a pecho la memoria colectiva, donde el olvido seca poemas y cuerpos.
Raúl Feroglio/ Escritor Las Parejas, Santa Fé. Octubre de 1992.
Raúl , conoció a Sergio a través de su libro “NOCHE DESCIFRADA”, el mismo le fué prestado por uno de mis hermanos, también me mandó una carta muy emotiva y yo , la mamá de Sergio le estoy muy agradecida.
Las Parejas, Santa Fé, 16 de Octubre de 1992
Valiente Teresa:
Es muy difícil para mí encarar esta carta. Hace tiempo que doy vueltas tras la idea de escribirle y no hallaba la forma que demostrara mi respeto y solidaridad, frente a la lucha que ha emprendido. Soy, como lo fue Sergio, poeta, y me une una profunda amistad a su hermano Carlos, a través de él pude conocer a Sergio, a quien nunca traté personalmente, pero tuve oportunidad de leer sus versos, y tal vez esta sea la forma más profunda de conocer a un ser humano. Desde hace varios meses, he repartido decenas de fotocopias de aquella carta suya instando a la memoria. Ahora escribí estas palabras, que siempre pensé que tendrían forma de poema, y que se ordenaron como quisieron y que muy respetuosamente me atrevo a enviarle,tal vez para que usted, que tan valientemente encaró la lucha, no sienta que está sola, o mejor dicho, que piense que en algún rincón de la provincia de Santa Fé, alguién admira su tarea, que como la de otras madres ,mantienen despierta la memoria colectiva. Pienso en las Madres y Abuelas de La Plaza,qué notable que luego del horror vivido, o mejor dicho, en medio de ese horror, fueran las madres y abuelas de los niños y jóvenes desaparecidos, y no los padres, quienes comenzaran y mantuvieran la lucha. Esa fuerza es una contribución, no sé si alcanza, para que no vuelva la injusticia o el crimen en tan descarada forma. Usted, María Teresa, es una madre de la plaza de la vida, y con su actitud está protegiendo la libertad de todos nuestros hijos.
Por favor, valore más el texto que adjunto que esta carta, ya que nace del razonamiento, y aquel surge del territorio de la poesía, donde Sergio sigue descifrando su noche. Con admiración y respeto. Raúl Feroglio Las Parejas-Santa Fé-1992
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