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A la memoria del poeta Sergio SchiaviniAlguna vez, poeta, caminaste por las calles de mi ciudad soleada, con un libro bajo el brazo, con los bolsillos vacíos… Pero llena el alma. Alguna vez tus ojos vieron caer una estrella salpicando tus sueños de luz, dibujaste un corazón sobre la arena y le escribiste al mar, llegando el alba. Alguna vez reíste sin motivos, lloraste sin porqué… Te enamoraste. Subiste a lo alto de la cima… Y bajaste después sin inmutarte. Alguna vez tu vida se hizo ausencia con el silencio eterno de la muerte… Una lluvia de acero te cubría, en el “Café Dalí” siendo inocente. Alguna vez tus versos se quedaron dispersos sobre el blanco de un mantel… Un café humeante entre tus labios y la tinta de tu sangre en el papel. Eternamente tu nombre ha de aferrarse al corazón de aquellos que te amaron… Y vivo para siempre en el recuerdo -de quienes como yo, sin conocerte- un 29 de mayo te lloramos. Norma Beatriz Romero -8/11/04 Enviada a mi casilla por una persona que no conozco, pero que sintió la necesidad de escribir esto, gracias Norma por recordar a mi querido hijo. María Teresa Schnack Trujillo |